martes 22 de marzo de 2011

La verdad... unos cojones

In Veritate libertas o la Verdad os liberará… Lo cierto es que esta frase ha marcado nuestras vidas. No solo porque está más manida que los sujetadores de encaje del H&M, que todas soban pero ninguna compra, sino porque a nosotros nos toca muy de cerca. (Como veis, he asumido que escribo solo para vosotros).

In Veritate libertas es el eslogan de nuestra Universidad o colegio, es la mierda de San Juan que nos llevan contando desde los meses antes de la comunión. Es la muletilla de cualquier pseudo-culturetilla cristiano conservador al que le mola acercarse a los jóvenes y hacerse el interesante diciendo muchas veces la palabra “libertad”. Bueno, vosotros ya sabéis de lo que hablo. Para el lector casual, aclaro que no es nada bueno y que todo termina con su mano en tu rodilla.

El caso es uno se lo termina por creer. Uno piensa que si va con la verdad por delante, nada puede pasar. Y así el turno de oficio se llena de abogados cagándose en la madre que parió la sinceridad de sus clientes; los cementerios de Rusia se llenan de periodistas; y el historial de los poquitos valientes con los que nos ha tocado compartir fechas en la enciclopedias, se llena de palabras como “soplón”, “traidor” o “violador”.

En las últimas semanas he visto a cuatro grandes periódicos negar a Julian Assange. Muchas veces más que tres. He leído sobre las vejaciones a Manning, un chaval que le echó huevos, y que sabiendo lo que le pasaría quiso llevar hasta el final eso de lo que hablamos: la Verdad. He visto detener a Daniel Ellsberg (googleléalo, vago) . Pero lo que no he visto, por supuesto, es a algún medio de masas reconocer que Wikileaks ha dejado en evidencia no solo a los guardianes de la información sino el sistema mediático al completo *nota: desarrollar mañana*.

La cruda realidad es que la Verdad no es nada hasta que se revela. Como la libertad de expresión, que sin ejercicio no es nada más que un pensamiento, la verdad pura y desconocida no vale una mierda a menos que pase a formar parte del conocimiento popular.

En Estates la gente no sabe donde está España. Sí, siempre nos quejamos de eso. Pero es que tampoco saben quién es Bradley Manning (¿lo sabes tú?). ¿Qué pasa? ¿Son todos idiotas? Pues no. Esto no es casual, señores. Bradley se enfrenta a la pena de muerte, sufre vejaciones en prisión, le obligan a darle los buenos días al sol con el culo al aire y no puede ni dormir con la luz apagada. Pero ¡ups! los medios de masas apenas se hacen eco más allá de una columnita del típico progre desubicado.

Pensemos un momento. Somos Estados Unidos. Tenemos un traidor a la patria enchironado al que vamos a freír. Su delito es haber revelado información confidencial al Mundo. El Mundo incluye a nuestros enemigos. Vamos, un hijo de puta. ¿Por qué no hacemos público lo que hacemos con los hijos de puta para que aprendan todos? Pues porque el escarmiento es una amenaza para terceros, pero a quien hay que amenazar en este caso, es sólo a los miembros del ejército americano. Y creedme, todos los soldados yankees tiene muy claro lo que podría sucederles si siguiesen el ejemplo de Manning.

Por otro lado, los medios americanos que recibieron las filtraciones hicieron consultas previas al gobierno para ponerse de acuerdo en qué iban a publicar. ¿Hola? CEN-SU-RA-PRE-VIA… ¡Autocensura!, que es peor, y que es lo que es aunque la llamen “autocontrol de contenidos”. No os hacéis a la idea de la de gente que ha muerto para que esta panda de gilipollas tuviera un papel judicialmente blindado para poder publicar lo que les diese la gana. Y ahora que pueden, no quieren. ¿Si autocensuraron información sensible sobre abusos políticos cómo no van a acallar la historieta del ‘chivato’?

Y aquí lo dejo, porque ya me he calentado y he borrado el siguiente párrafo unas ocho veces. Está en nuestras manos, señores. Todo. No hablo sólo de Manning. Y ya sabéis, transigir es actuar por omisión y por omisión se puede ser un homicida. Pero no os sintáis mal, eh.

4 comentarios:

  1. Justicia EncapuchadaMar 22, 2011 02:37 PM

    Pues efectivamente, la verdad.

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  2. Soy una lectora casual y me gusta lo que he leído.

    Saludos

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